El coronavirus no producirá un nuevo apocalipsis del retail

Aparadora de calzado fabricando mascarillas.
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Todas las crisis tienen un impacto directo en el retail. La diferencia de la crisis del coronavirus con otras, es que a priori, esta es temporal. Por ahora sabemos que por ejemplo, en China el comercio cayó entre un 20 y un 30 por ciento en los dos primeros meses del año mientras que el comercio online aumentó un 3 por ciento. Tras superar la crisis, aunque sea simplemente en sus efectos más letales, las ventas han vuelto casi a la normalidad a través de estímulos al consumo como promociones muy agresivas. Si seguimos el camino ya recorrido por China, podemos prever que las compañías y tiendas que tengan más flexibilidad en los precios, seguramente grandes empresas al estilo de Amazon, verán rebotar sus ventas antes mientras que los establecimientos más pequeños sufrirán más esta competencia.  En cualquiera de los casos los márgenes de beneficios se reducirán.

Los comerciantes están exigiendo varias medidas como, por ejemplo, el retraso del pago de impuestos, la condonación de los alquileres de locales durante los meses que estos estén cerrados, facilidades para aplicar los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) a sus empleados o ayudas para mantener a flote sus comercios cuando el confinamiento acabe.

La temporalidad de la crisis no provocará un apocalipsis de retail ha explicado Laureano Turienzo, presidente de la Asociación Española del Retail (AER). Como mucho mantendrá el que había. El frenazo en seco de las ventas durante estas semanas así como la cancelación de muchos pedidos será la puntilla para aquellas compañías y tiendas que ya estaban sufriendo la recesión económica y los cambios en la distribución. Sin embargo, el impacto será menor que en la crisis anterior, «habrá muchas menos que en el período 2008-09, siempre que se controle la pandemia en un tiempo razonable» según Turienzo. En esto tendrá que ver mucho las ayudas que tome el gobierno. Las asociaciones de comerciantes están exigiendo varias medidas como, por ejemplo, el retraso del pago de impuestos, la condonación de los alquileres de locales durante los meses que estos estén cerrados, facilidades para aplicar los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) a sus empleados o  ayudas para mantener a flote sus comercios cuando el confinamiento acabe.

Las dinámicas y los cambios en el mercado que se estaban produciendo se mantendrán, tal vez, más agudizados.  Los fabricantes, por ejemplo, seguirán reposicionándose para vender sus propios productos como estrategia para superar el contexto de márgenes menguantes. Del mismo modo el canal digital seguirá creciendo y la segunda mano cobrará más importancia como alternativa de consumo.  El coronavirus se ha convertido en un catalizador de la crisis cuyos efectos se mantendrán hasta que la economía no se recupere.  «Necesitamos la ayuda de los consumidores; que no aumente el número de parados, que la gente recupere su capacidad de gasto y, sobre todo» explica  Ana Montojo, portavoz de la Asociación de Comerciantes de Calzado de Madrid (ACC), «que valoren el esfuerzo realizado por nuestras empresas durante esta crisis, como en todas las anteriores, y consuman en las tiendas de su barrio pues les estaremos esperando».

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